Esta vez, sin otra alternativa posible, tengo que empezar pidiendo perdón por no haber escrito en tantísimo tiempo. La verdad es que no he tenido ni mucho tiempo ni mucha inspiración; éstos han sido los mayores motivos.
Ahora, después de diez días en Madrid, de recordar mejor quién soy y qué tengo, me he decidido a reflexionarlo un poco por aquí. Quiero informaros de que, aun viviendo tan lejos, me hacéis la persona más afortunada del mundo. Aquí no me quejo de nada, me tratan muy muy bien, pero sois inigualables. A lo mejor por eso se dice que "como en España en ningún sitio", o a lo mejor es que simplemente tuve mucha suerte y la vida me rodeó de los mejores de la zona. Y sí, obviamente sois lo que más echo de menos por estos lares, todos y cada uno de vosotros.
He puesto esta foto en la entrada porque en estos días he vuelto a mi sofá de Madrid, en el que me llevaba sentando desde aproximadamente los 14 años, mi fiel compañero, en el que he hablado con mis padres y mi hermano sobre mil cosas, en el que he descansado después o antes del colegio, de la universidad y de mis trabajos no remunerados... En él me sentía seguro, con los míos. Ahora está lejos, pero me sigo sintiendo muy bien. Si no no dudaría en volver a él.
He pensado mucho también en lo fácil que me es hablar allí y lo difícil que es hablar aquí la mayor parte de las veces. Y no me refiero al idioma, que es algo muy secundario. Tampoco a la relativa censura que pueda haber con el Gobierno actual, que en este aspecto me parece algo incluso terciario. El crecer en una cultura u otra te forja una personalidad y una forma de pensar que muchas veces se hace incompatible con la de otras personas. Éste es el mayor problema que siento.
Me considero una persona a la que le encanta aprender del resto. Sé que soy cabezota, pero cuando hablo con alguien a quién descubro con una forma de pensar más desarrollada que la mía, me convierto en esponja y procuro que no se me escape ni una palabra de lo que dice. Intento entender lo que explica y, pese a tener otra opinión, considerarlo para ver si puede modificar mi teoría inicial o simplemente lo recuerdo con respeto.
Sin embargo, creo que para llegar a ser así hay que llegar a una apertura mental bastante desarrollada que, casi en la totalidad de los georgianos (obviamente por sus circunstancias históricas y sociopolíticas), no existe. Y éste es mi mayor problema, el hablar en un diferente código, que, repito, no idioma.
Por supuesto no les culpo, sé que es una realidad que necesita mucho tiempo para ser cambiada. Pero no encontrar nadie que hable en el mismo código durante tu día a día, cansa bastante. Qué le vamos a hacer...
No os aburro más con este tema porque, al fin y al cabo, sigo siendo feliz aquí. Cada cosa tiene sus cosas buenas y a lo mejor poner mi granito de arena en la apertura mental de esta gente se convierte en algo bonito. Aquí os dejo una canción con la que últimamente me identifico mucho y que tiene una letra, en mi opinión, impresionante. Aparte de la pedazo de voz de Andrés Suárez:
Para los que no conseguí ver en estos días en Madrid, que sepáis que en lo profesional me va genial. Cada día tengo más importancia en la agencia, ya me subieron una vez el salario, conseguí un bonus (aunque me deben dinero por impagos de clientes...) y ahora estoy a muerte con la comunicación de un centro comercial que se abrirá completamente en septiembre y será el mayor de Georgia y alrededores: Tbilisi Mall. Os dejo también el primer clip en el que llevé la dirección de arte, aunque aquí te lo tocan bastante hasta los cuentas...
Y nada más, que a ver si me inspiro ahora más con el calor y tengo tiempo para ir actualizandoos más a menudo. No olvidéis que os quiero mucho y que no olvido que me esperáis allí siempre que vaya, porque me lo habéis demostrado con creces esta vez. ¡Hasta muy pronto!

